Restaurantes en Binissalem
Celler sa Vinya
Binissalem
El establecimiento Celler Sa Vinya representa el latido más auténtico de la gastronomía cotidiana dentro del pueblo vinícola de Binissalem. La principal fortaleza de este rincón con alma de taberna de siempre es su capacidad para congregar tanto a los lugareños en sus populares meriendas como a familias enteras los fines de semana. Su gran salón, de aire rústico y ambiente muy alegre y bullicioso, es perfecto para sumergirse en la cultura local del interior de Mallorca con total comodidad y sin ningún tipo de formalismos.
Por qué destaca:
* Foco en el mapa vitivinícola del Raiguer: Como no podía ser de otra manera estando en la capital del vino, su bodega es un escaparate espléndido de la D.O. Binissalem. Dan un espacio prioritario a botellas locales procedentes de cooperativas de la zona y pequeños productores independientes (como José L. Ferrer), asegurando descorches sensacionales llenos de tradición.
* Guisos de siempre y carnes al fuego: Su cocina defiende un recetario casero sin secretos y a fuego lento. Sus grandes especialidades, servidas en raciones imponentes, incluyen el arroz brut (arròs brut), caracoles con alioli, un crujiente frito mallorquín y sabrosas carnes torradas al caliu que se cocinan sobre brasas.
* Bolsillos felices en tierra de viñedos: La excelente relación cantidad-precio es el gran sello de identidad de la casa. Con opciones de menús diarios muy económicos y un gasto medio de entre 15 y 25 euros por comensal, es una de las opciones más honestas y rentables para pegarse un auténtico festín rural en el corazón de la isla.
Por qué destaca:
* Foco en el mapa vitivinícola del Raiguer: Como no podía ser de otra manera estando en la capital del vino, su bodega es un escaparate espléndido de la D.O. Binissalem. Dan un espacio prioritario a botellas locales procedentes de cooperativas de la zona y pequeños productores independientes (como José L. Ferrer), asegurando descorches sensacionales llenos de tradición.
* Guisos de siempre y carnes al fuego: Su cocina defiende un recetario casero sin secretos y a fuego lento. Sus grandes especialidades, servidas en raciones imponentes, incluyen el arroz brut (arròs brut), caracoles con alioli, un crujiente frito mallorquín y sabrosas carnes torradas al caliu que se cocinan sobre brasas.
* Bolsillos felices en tierra de viñedos: La excelente relación cantidad-precio es el gran sello de identidad de la casa. Con opciones de menús diarios muy económicos y un gasto medio de entre 15 y 25 euros por comensal, es una de las opciones más honestas y rentables para pegarse un auténtico festín rural en el corazón de la isla.
Vinos mallorquines en carta
Carta de vinos dinámica o pendiente de añadir vinos